Despertó en la completa oscuridad y tuvieron que llegar los bomberos a sacarlo.
El chofer, ya en modo “cierro y me voy porque no me pagan horas extra”, estacionó la unidad y se largó sin revisar si alguien seguía adentro.
Mientras tanto, el empleado venía dormido más profundo que alumno en clase de 7 am.
Cuando despertó, vio todo negro y pensó que ya había llegado al más allá del transporte público.
Intentó abrir, jaló, empujó… ¡nada! Así que terminó llamando a emergencias para que lo rescataran.
Bomberos llegaron y liberaron al nuevo “Pasajero Fantasma de Playa del Carmen”, que ahora tiene la anécdota más épica para contar en la oficina.





