El presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, no impidió que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, saludara a su esposa, Jane Yumiko Ittogi, por un desplante personal, sino debido a los estrictos protocolos diplomáticos y culturales de su país.
Durante la reciente visita oficial a México, se produjo un momento que generó comentarios en redes sociales porque parecía que el presidente de Singapur se interponía cuando Sheinbaum intentaba extender la mano para saludar a su esposa.
La explicación, según diversos reportes de prensa, es que los protocolos de Singapur pueden ser muy formales y rígidos, dictando un orden y tipo de interacción muy específicos para las ceremonias oficiales. En este caso, el protocolo pudo dictar que el saludo principal y el intercambio de cortesías se realizara únicamente entre los dos jefes de Estado, o que el orden de los saludos fuera diferente, sin incluir un saludo directo e individual a la cónyuge en ese preciso momento y lugar.
No se trató de un gesto de rechazo intencionado, sino de una diferencia en las normas protocolarias entre ambas naciones, lo que llevó a un momento de confusión cultural frente a las cámaras





